Objetivismo y eutanasia
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Por qué esta cuestión es tan difícil
La eutanasia se sitúa en la intersección del miedo, el dolor, la moral y el control.
Algunos la llaman «asesinato».
Otros la llaman «compasión».
El Objetivismo rechaza ambos atajos emocionales.
Plantea una pregunta más fría — pero más clara:
¿Quién es dueño de la vida de una persona y quién tiene la autoridad para decidir cuándo deja de ser un valor?
🧠
La vida como valor — no como deber
En el
Objetivismo,
la vida es el valor último — pero solo porque hace posibles los valores.
La vida no es sagrada por decreto.
No es un préstamo de Dios.
No es propiedad del Estado ni de la familia.
La vida es un valor para el individuo que la vive.
Cuando la vida se reduce únicamente a dolor, degradación o pérdida irreversible de conciencia,
la pregunta no es «¿debe preservarse?»
La pregunta es: ¿sigue sirviendo a los valores del individuo?
🗝️
Soberanía individual sobre el propio cuerpo
El Objetivismo sostiene la autonomía corporal como absoluta.
Tu cuerpo no es un recurso público.
No es un altar de sacrificio moral.
No es una prisión biológica propiedad del Estado.
Este principio fundamenta muchas posiciones objetivistas:
— libertad de elección médica
— rechazo de la prohibición de las drogas (ver
Objetivismo y drogas)
— oposición al embarazo forzado (ver
Objetivismo y aborto)
La misma lógica se aplica aquí:
si tienes derecho a vivir, también tienes derecho a rechazar la existencia continuada.
⚖️
Eutanasia vs asesinato: el consentimiento lo es todo
El Objetivismo traza una línea nítida entre matar y la muerte voluntaria.
El asesinato es la iniciación de la fuerza contra una víctima no consentidora.
La eutanasia, correctamente definida, es lo contrario:
— consentimiento explícito
— juicio informado
— elección voluntaria
— ausencia de coerción
Sin consentimiento, la eutanasia es un crimen.
Con consentimiento, es un acto de respeto por la soberanía individual.
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El papel de la medicina: servicio, no tutela
Los médicos no son sacerdotes morales.
No son guardianes de la «vida sagrada».
Son profesionales que prestan servicios mediante consentimiento.
En un marco objetivista, un médico que asiste en una eutanasia
no está «jugando a ser Dios».
Está respetando una decisión racional tomada por un adulto competente.
Los requisitos clave son objetivos:
— competencia mental
— consentimiento informado
— condición médica verificable
— ausencia de presión externa
⛓️
Por qué el Estado no debe prohibir la salida
Un Estado que prohíbe la eutanasia reclama la propiedad de los cuerpos humanos.
Dice: «Puedes sufrir, pero no puedes elegir».
Este es el mismo error moral cometido por ideologías autoritarias,
incluidas las criticadas en
Objetivismo vs Libertarismo
y rechazadas por completo por el Objetivismo.
El papel del gobierno no es forzar la existencia,
sino proteger la elección voluntaria y prevenir la coerción.
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La objeción de la pendiente resbaladiza
Los críticos argumentan que la eutanasia conduce al abuso.
El Objetivismo responde: el abuso se previene mediante ley objetiva, no mediante prohibiciones generales.
No prohibimos la cirugía porque exista la mala praxis.
No prohibimos los contratos porque exista el fraude.
La solución son criterios claros, pruebas y responsabilidad —
no tratar a los adultos como pupilos del Estado.
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Vida, muerte y coherencia moral
El Objetivismo no glorifica la muerte.
Glorifica la vida elegida libremente.
Pero una vida que se ha convertido en sufrimiento inevitable,
sin perspectiva de recuperación ni de acción significativa,
ya no es un valor impuesto por la moral.
Forzar tal existencia no es compasión.
Es crueldad disfrazada de virtud.
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En una frase
El Objetivismo defiende la eutanasia como una elección voluntaria y racional basada en la soberanía individual — porque el derecho a vivir incluye el derecho a decidir cuándo la vida deja de ser un valor.